1- Ayuda al paciente a traer a la conciencia aquello que
no puede ver por si solo y de esta manera al encontrar
el origen de su desarmonía
puede comprenderlo y trabajarlo.
2- Otorga energía,
claridad y fortaleza para tener otra postura ante sus problemas,
ya sea que se manifiesten a nivel físico, emocional
o espiritual y le brinda herramientas para que la persona
colabore en su proceso de autosanación,, ya que
refuerza también el sistema inmunológico
espiritual.
3- Finalmente con un tratamiento conjunto, adecuado y constante
se logra disolver las cicatrices emocionales que dejaron
acontecimientos traumáticos
no superados del pasado y el posterior restablecimiento
del paciente, ya que refuerza también el sistema
inmunológico espiritual.
Hay
personas que experimentaron recuerdos espontáneos de existencia anteriores y
otras que se encontraron con sus seres queridos que ya
no están en este plano y pudieron resolver asuntos
pendientes. T.A.R. es un tratamiento integral que actúa
sobre cada individuo plasmándose en su alma y manifestándose
de a acuerdo a las necesidades de cada ser.
Esta terapia ha ayudado,
como soporte a la medicina convencional, de manera determinante,
a personas con adicciones, tendencias suicidas y depresivas.
Así también a aquéllas que se dedican
a temas espirituales contribuyendo a sutilizar su energía,
afinando más sus canales
de conexión con lo Divino, lo que las lleva a tener una visión
más amplia, desarrollar aún más la intuición, asistirla
en su crecimiento interior, y de esta manera contribuir para que lleve a cabo
su tarea con una mayor apertura de conciencia.